R O N D A |
HISTORIA Y PAISAJEEl término municipal de Ronda es una auténtica fortaleza guardada por sierras que apenas si dejan entradas y las que existen para el tráfico rodado, se sitúan por encima de los 1000 metros de altitud. (Puerto de Viento, 1190 m en la carretera de El Burgo; Puerto de las Navas, 1100 m en la carretera de San Pedro de Alcántara y Puerto de Encinas Borrachas, 1005 m en la carretera de Algeciras).Estas auténticas murallas naturales rodean la depresión de Ronda con horizontes en los que la grandiosidad de los roquedales (que desde el Oreganal a Los Merinos y desde Libar a Las Nieves, son los señores de la sierra) aportan una singular belleza al paisaje. En el interior de este círculo montañoso el territorio es muy diferente. La suavidad del relieve se extiende desde la meseta urbana de Ronda hasta las navetas adehesadas del norte, pasando por el fondo del valle hortícola y cerealista, que desde la Indiana sube por el Guadalcobacín hasta las tierras del vecino Arriate. Y más allá de la depresión propiamente dicha, el relieve sigue siendo suave por los campos cerealistas de Montecorto y Villalones. La importancia paisajística del término municipal de Ronda queda reflejada en la gran extensión de territorio que el Plan Especial de Protección del Medio Físico de la provincia de Málaga ha incluido en su Catálogo. Además de los terrenos incluidos en el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, que este Plan protege como Paraje Natural Excepcional, la práctica totalidad del tercio oriental del municipio está protegido con varios Complejos Serranos de Interés Ambiental. Una figura de protección que también aparece en el tercio central, en espacios como la sierra de Sanguijuela-Salinas y el valle de la Sijuela y que tiene su presencia más occidental en el Tajo de Lagarín, ya en el límite con la provincia de Cádiz. Pero si hubiera que destacar algunas zonas de especial interés paisajístico, esas serían: la Cañada del Cuerno, en la Sierra de las Nieves; el Tajo de Ronda y la Caldera, contemplados desde la ermita de la Virgen de la Cabeza; la Garganta del Arroyo del Cupil, por donde atraviesa la carretera de Sevilla; el alcornocal de Bogas Bajas (que tiene el inconveniente de ser una propiedad privada cercada) y el desfiladero del Valle de la Sijuela (el acceso es un camino de tierra con tramos estrechos). Las excepcionales condiciones ecológicas del término municipal de Ronda hacen suponer que ya desde la prehistoria la presencia del hombre en estas tierras tuvo que ser importante, como lo prueban los numerosos hallasgos arqueológicos realizados en sus tierras y en el entorno próximo. De todos ellos hay que destacar la cuerva de la Pileta (en el cercano municipio de Benaoján) y el importante número de dólmenes aparecidos en Ronda así como en sus cercanías. En el Museo Arqueológico de Málaga se muestran varias piezas encontradas en Ronda y pertenecientes a la edad del bronce. Los primeros núcleos de población dentro del término parece que están unidos a la presencia de los celtas, a los que seguirían siglos después los tartessos, iberos y otros pueblos. Muchos de estos asentamientos fueron aprovechados por los romanos, consiguiendo algunos de ellos gran importancia durante el Imperio. Tal es el caso de Acinipo, a la que Vespasiano otorgó el derecho latino, al mismo nivel que poblaciones como Córdoba y Sevilla. Esta ciudad, de la que se conservan las ruinas de su teatro a pocos kilómetros de la ciudad de Ronda, por la carretera de Setenil, fue destruida en el siglo V por los vándalos. Con la llegada de los árabes, Ronda adquiere de nuevo la importancia perdida, pero ahora ya en su nuevo emplazamiento junto al Tajo del Guadalevín. Primero con el Califato y después con los Reinos de Taifas, como capital de uno de ellos, fue una de las plazas más importantes de Andalucía desde el punto de vista militar político y cultural hasta caer en manos de los almorávides a mediados del siglo XII. Alfonso XI ya intentó tomar Ronda, pero no logró su objetivo. Sería en 1485 cuando cayó en manos cristianas en medio de la gran ofensiva de Fernando el Católico para acabar con el dominio musulmán en las tierras que hoy forman la provincia de Málaga. Después de la crisis poblacional que siguió a la reconquista y a la rebelión morisca, durante finales del siglo XVII y XVIII, Ronda conoció una etapa de gran auge que provocó el crecimiento de la ciudad más allá del tajo del río Guadalevín. A finales del siglo XVIII se construye el Puente Nuevo para unir la ciudad vieja con los nuevos barrios. Durante la Guerra de la Independencia, Ronda fue una de las ciudades que más se distinguió en la lucha contra los franceces. Fueron necesarios dos años para reducirla y después de esto varias partidas organizadas siguieron hostigando al invasor desde las sierras cercanas. Esta resistencia de guerillas dio lugar a uno de los más famosos y legendarios focos de bandolerismo de la España del siglo XIX. VISITAS DE INTERÉS Lo primero que se debe aconsejar es ir con tiempo suficiente como para recorrer toda la ciudad, que es monumental en su globalidad, siendo obligado para el visitante disponder de dos o tres días para conocer en profundidad el legado histórico-artístico que forma Ronda en su conjunto. A pesar de ser muy difícil enunciar sus rincones de interés en tan escaso espacio, a continuación se señalan los lugares de visita obligada. Entre lo más destacado debe indicarse la famosa Plaza de Toros, que data de 1785. Cuenta con una gran portada barroca de piedra enmarcada por columnas toscanas que sostienen un frontón con el escudo real. El interior de la plaza consta de un enorme ruedo con barrera de piedra y de dos pisos de graderías con idéntico número de arcos y columnas. Dentro del recinto se encuentra el importante Museo Taurino. La Real Maestranza de Caballería de Ronda fue fundada en 1572 por orden de Felipe II y es la más antigua de España. Son muy interesantes las ruinas de Acinipo o Ronda la Vieja, situadas a 18 kilómetros, con un anfiteatro romano conservado en buen estado, cuya estructura básica está tallada en la roca. Acinipo llegó a tener un recinto amurallado, un templo y otros edificios públicos. En una de las entradas de la ciudad se encuentra la Puerta de Almocabar, que forma parte de un conjunto con las antiguas murallas del siglo XII. Algo más atrás se halla la iglesia del Espíritu Santo, construida por Isabel II sobre el cementerio musulmán, cuyas obras finalizaron en el 1505. Es un edificio de exterior sobrio y austero. Consta de una nave con bóvedas de estilo gótico y gruesas columnas renacentistas. El Coro, situado sobre la puerta de acceso, es sostenido por un arco carpanel. El altar mayor es de estilo barroco, cubierto con pinturas de la venida del Espiritu Santo en Pentecostés. Los Baños Árabes se hallan en la zona de la antigua judería, lugar de agua abundante por el encuentro del río Guadalevín con el arroyo de las Culebras. Construidos probablemente en el siglo XIII, constan de un amplio edificio destinado a los baños y de una extensa zona complementaria, con jardines, patios y solares. Un aspecto impresionante de Ronda es la conservación de sus tres puentes: el Nuevo, el árabe y el romano. El "Nuevo"es del siglo XVIII y tiene 98 metros de altura. Otros puntos de gran valor histórico son el Palacio de Mondragón, la Puerta de Carlos I, el Arco de Felipe V, la llamada Casa del Gigante (palacio musulmán del siglo XIII), el alminar árabe de la Plaza de Abul Beka, el Palacio de Salvatierra, el arco del Sillón del Moro, la Posada de las Ánimas, y la propia Casa Consistorial. Entre las edificaciones religiosas sobresalen el Convento de Madre de Dios, cuya primitiva estructura mudéjar quedó oculta por una bóveda barroca, la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, el Monasterio de Santo Domingo, Santa María la Mayor, San Francisco, la Ermita de San Miguel, al iglesia del Padre Jesús, el Templete de la Virgen de los Dolores, la iglesia de Santa Cecilia, la del Socorro, la de la Merced y un largo etcétera, tomando en cuenta que llegaron a existir en Ronda más de cien conventos. La estructura urbana es hispano-árabe, con grandes e irregulares manzanas y calles estrechas y retorcidas que se abren a pequeñas plazuelas. Dividida por el Tajo, quedan como zonas bien definidas la ciudad antigua, el Mercadillo y el barrio de San Francisco, situado frente a la Puerta de Almocabar. Hay que destacar especialmente la Alameda del Tajo, finalizada en 1806 y pagada con multas de quienes eran sorprendidos en comportamientos "escandalosos", y el Mirador del Tajo, que ofrece una hermasa panorámica y que inicialmente dio a los propios rondeños una nueva perspectiva de su hermoso emplazamiento geográfico. |